Aprendiendo a convivir con desconocidos

Llevo semanas sin escribir por no encontrar tiempo para mí. Desde que salí de Madrid me da la sensación que no he pasado ni un solo minuto sola. Es verdad que a mí nunca me ha gustado estar sola, los meses que viví sola en la casa de mi padre no paraba de hacer planes para evitar ese momento en que me sentaba en el sofá y me preguntaba y ahora qué hago. Era una cosa que envidiaba de las personas que eran capaces de pasárselo bien en solitario. Cuando vine a Perú en agosto quería encontrar el cómo podía hacer para disfrutar sin compañía.

Hubo un fin de semana que me lancé a irme sola con mi mochila, y el fin de semana se resumió en irme a media hora de Trujillo y no parar de conocer a gente. Creo que mi felicidad depende de las personas que tengo a mi alrededor. Creo que se me da bien conocer a personas iguales o diferentes a mí. Extraer lo mejor de cada persona. Mima, una de las personas que más me conocen en este momento, me dijo que a mí de primeras todo el mundo me cae bien y tiene razón. Cuando un desconocido se me acerca, intento siempre ver el lado bueno e interesante de la persona, por eso que me gusta escuchar más que hablar cuando acabo de conocer a la persona.

Me he llevado una sorpresa con los mochileros. Creo que las personas que viajan desprenden una luz que brilla, llena de historias y experiencias, pero últimamente veo un problema a los mochileros que viajan solos y creo que la razón es obvia. A los muchos de los mochileros que he conocido que llevan tiempo viajando normalmente te cuentan todo de su vida, de sus historias pero hablan tanto que da la sensación que estás en un monologo. También creo que necesitan hablar por todo el tiempo que pasan solos.

Al poco tiempo de pisar Perú vinieron 5 voluntarias a pasar 3 meses. Eso significaba que Mima, las 5 chicas y yo íbamos a vivir un Gran Hermano 24 horas juntas durante tanto tiempo. Además de los demás voluntarios que vienen para unas semanas y se van. Es extraño compartir tanto con unas desconocidas. Esto me ha enseñado mucho a convivir, a pensar en la persona que tienes al lado muchas veces antes de escucharte a ti misma.

Estoy encantada de conocer a todas las personas que pasan por KULLI o que viven en Huanchaco. Personas de diferentes culturas que poco a poco voy entendiendo más la poca y mala información que llega a España de América Latina. Si tuviera que elegir el país con más ganas de conocer sería Venezuela. Los venezolanos son personas MUY divertidas, luchadoras y con un afán de ayudar grandísimo. En cuanto pase Maduro, estoy convencida que el país va a tener un potencial que promete muchísimo. Sólo por aquellas personas que han tenido que huir y se han dado cuenta del tesoro de país que tienen.

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